Sin dudas, la joya con mayor carga sentimental en el mundo es la alianza de bodas. Su simple razón de ser ha garantizado un lugar como sÃmbolo de amor más reconocido universalmente. En pocos segundos en que los novios se colocan mutuamente las alianzas, se transforman, a los ojos del mundo y de los suyos propios.
Tradición de las alianzas: origen e historia
Varios elementos culturales han rodeado la tradición de las alianzas. En épocas romanas, por ejemplo, las mimas eran un sÃmbolo de seguridad, destinado a proteger a la novia. Las leyendas islandesas sostienen que, cuando un hombre pasaba su mano a través de un gran aro de hierro para agarrar la mano de la novia, se creaba un compromiso de matrimonio. Las alianzas, como el matrimonio, deben durar toda la vida, de allà su importancia y su forma circular e infinita, que simboliza la eternidad.
El número de anillos y los materiales usados para los mismos, han variado a través del tiempo. En la iglesia ortodoxa griega del siglo XV, el hombre le daba a la mujer un anillo de hierro, simbolizando su fuerza, mientras que ella le entregaba uno de oro, representando su fragilidad. La iglesia ortodoxa rusa, por su parte, consideraba que la mujer de menor valÃa que el hombre. Por este motivo el anillo de la novia era de plata y el del novio de oro. Las antiguas hebreas requerÃan tres alianzas, una para la novia, una para el novio y una para el director oficial de la boda. Se suponÃa que este último debÃa guiar a la pareja hasta la sinagoga, donde la novia usarÃa los tres anillos, que sà se unÃan simbólicamente.
Dónde se utiliza el anillo: Mano izquierda, dedo anular
Una vez que recitaste tus votos matrimoniales estás casada, no importa dónde tengas el anillo. Pero la tradición más fuerte es la de usarlo en el cuarto dedo de la mano izquierda, llamado anular. Ha sido asà desde la época de los egipcios, quienes sostenÃan que una vena que corrÃa por la mano izquierda, la vena amoris, unÃa ese dedo con el corazón. Más prosaica es, quizás, la teorÃa de que como la mayorÃa de las personas son diestras, la mano izquierda se utiliza menos y un anillo usado en la misma no se estropea tanto.
De todas formas, las alianzas fueron romanos católicos hasta el siglo XVIII y todavÃa muchas mujeres europeas mantienen esa costumbre. Los primeros escritores sobre el tema nupcial sostenÃan que la mano izquierda, por se la más débil y subordinada a la derecha, era la asociada a la mujer, y por lo tanto adecuada para llevar las alianzas.












Empresas





