El catering es un elemento fundamental del banquete de bodas. La calidad y cantidad de comida y bebida es clave para el éxito del banquete y la alegría de los invitados. Además, es un elemento muy importante en el presupuesto de la boda. La primera entrevista con el servicio de catering es como una primera cita: ambos deben definir sus gustos personales para ser bien interpretados. Los novios deben pensar en los banquetes de bodas a los cuales hayan asistido e inspirarse en las que más disfrutaron, deben expresar cuáles son sus comidas y restaurantes preferidos.
Reserva y presupuesto del catering
Se recomienda reservar el catering de seis a diez meses antes del día de la boda para que tengas suficiente tiempo para contactar y entrevistarte con los diferentes servicios de catering disponibles. En relación al presupuesto, debes fijar un montante aproximado sobre cuanto estarías dispuesto a gastar y a partir de ahí evaluar las opciones disponibles.
A tener en cuenta: En muchos casos el vino y el champagne se pueden sacar el presupuesto del catering y comprarlos directamente para intentar bajar el precio. En estos casos se recomienda obtener la ayuda de algún amigo o familiar que sea conocedor de vinos.
Degusta todo lo que puedas
Es indispensable probar los platos que el servicio de catering propone. En una primera instancia, puedes pedir una prueba de menú. Más adelante, y una vez ya elegido el menú prueba cada uno de los platos. Intenta hacer la prueba con tu pareja para que ambos estén seguros de que realmente están conformes con la comida que ofrecerán.
Preguntas a tener en cuenta antes del alquilar el servicio de catering
- ¿Se puede hacer una prueba de menú?
- ¿Se puede servir algún plato para vegetarianos?
- ¿A efectos de coste, cuanta cantidad de vino se calcula por persona? ¿El vino y el champagne están incluidos en la tarifa?
- ¿Qué pasa si son más o menos personas que el número previamente convenido?
- ¿Qué vajilla y cristalería usan?
Las diferentes opciones para servir el menu
Se pueden decir que existen cuatro opciones básicas de presentación de un menú:
1. Todos sentados: Esta es la clásica comida sentada, donde se sirven varios platos precedidos por un cóctel. Muy importante que las mesas sean redondas (para facilitar la conversación) y de un máximo de 8-10 comensales por mesa. Es importante decidir bien la repartición de comida entre el cóctel y la cena:
- Si se quiere un cóctel corto y una cena más larga, contad con 6 piezas por persona en el cóctel y dos platos bien completos más postre en la cena.
- Si se prefiere un cóctel largo y una cena más corta (ideal para hacer el evento más festivo y menos pesado), se deben servir 10-12 piezas en el cóctel y hacer una cena más ligera (sopa o crema + plato principal + postres).
Para los postres, algo que está bastante de moda es hacer un buffet. Tiene la ventaja de añadir mucha variedad y color y además los invitados están obligados a levantarse lo que siempre hace que la gente empiece a prepararse para la fiesta. Atención: los camareros deberán servir a las personas mayores en su mesa.
Es una buena idea crear en el cóctel “mesas temáticas” con experiencias culinarias divertidas: sushi, oriente, Méjico, Italia, etc Tom
2. El buffet: En las fiestas con buffet se colocan una o varias mesas con diferentes platos y los invitados, asistidos por los camareros, se sirven a piacere. Sin embargo, hay que tener cuidado con los costos del buffet ya que las fuentes deben ser estar llenas permanentemente. Un buen buffet no es algo económico, a pesar de lo que piensan muchas personas, porque uno nunca sabe cuanto va a comer los invitados.
Una vez decidida la modalidad del servicio de catering, hay que elegir que servir. El menú de una boda debe ser festivo, para acompañar el acontecimiento; variado para que satisfaga los distintos gustos de las personas y debe poder prepararse con anticipación. “Es importante conocer los gustos de los novios y de su familia a que se dedican, su cultura, si tienen alguna influencia extranjera, como musulmana o judía y hasta lo que comen un domingo en familia. Son datos que sirven a la hora de confeccionar el menú para la fiesta” así lo aseguran los especialistas en gastronomía para bodas.

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